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El amor no entiende de razas: la increíble historia de amistad entre un lobo y un oso

En ocasiones, nos sorprende ver a muchos animales con habilidades que hasta ahora se consideraban propias de los humanos. Como la habilidad de sentir amistad, recordar, sentir emoción o tener sentido moral. ¿Que lleva a los animales a percibir esto?, veamos la historia de amistad entre un lobo y un oso.

Para los humanos es difícil de creer que los animales puedan sentir amistad entre ellos. Y nos parece ficción, cuando vemos que animales de diferentes especies juegan o se llevan bien.

En las redes, constante mente vemos vídeos de cachorros de león jugando con un perro, o un elefante corriendo con una oveja e incluso un perro nadando con un delfín. Y está más que comprobado que los animales pueden convivir sin hacerse daño entre ellos.

Los animales son capaces de sentir empatía entre diferentes especies. Como elefantes que ayudan a otros animales que se han quedado atrapados en la selva. También puede darse el caso de que la empatía es máxima con animales que se parecen entre sí como una y un conejo o un gato.

Veamos esta bonita historia de amistad entre un lobo y un oso

Entre las especies más difíciles de convivir está exactamente este caso, el de lobos y osos.amistad entre un lobo y un oso

Ha circulado por las redes la historia de una loba gris y un oso pardo que han sido vistos jugando como si fueran animales de la misma especie. Se conocieron siendo los dos cachorros, y únicamente se preocupaban en jugar. En ningún momento tuvieron en cuenta que su amigo era de una especie diferente.

Cuando eran cachorros la amistad era muy sencilla, ya que tenían el mismo tamaño. A medida que el oso fue creciendo el tamaño no supuso ningún obstáculo entre ellos y la amistad con la loba siguió siendo la misma.

Más de 6 años después siguen siendo tan amigos como cuando eran pequeños.

Un fotógrafo finlandés es el responsable de las fotos de esta historia. Se trata de Lassi Rautianinen, que quedó sorprendido por esta amistad tan espectacular. Durante 10 días observó que los dos amigos convivían juntos, jugaban, comían y disfrutaban el uno del otro.

Puede que la necesidad o la soledad, sean las causantes de que especies tan diferentes se busquen unas a otras y surjan estas amistades tan diversas y bonitas.

 

 

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