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El conejo: una fábrica de dientes

El mantener una boca sana, llega para convertirse para nosotros los humanos casi en una obsesión que nos atormenta provocándonos incluso pesadillas en las que perdemos los dientes. Si fuéramos un conejo o un hámster, no tendríamos ese problema, y es que casi podríamos afirmar que en su boca tienen una fábrica de dientes.

Las raíces de sus dientes permanecen abiertas y les crecen durante toda su vida. Por este motivo, los que tenemos un conejo como mascota observamos la afición de estos animalitos a roerlo todo, desde un trozo de tela, por ejemplo nuestra ropa, hasta las patas de las sillas, e incluso lo intentan con la pared. Morder no es un acto de rebeldía, ni define a un animal destructivo, sino que responde a una necesidad.

La dieta de un roedor debe incluir alimentos duros, como vegetales crudos, y sobre todo, un alimento que no le debe faltar NUNCA, es el heno. El heno además de saciar su voraz apetito sin engordarle, le ayudará a hacer la digestión y, de paso, al masticar contribuirá al desgaste de sus dientes.

En casos excepcionales, los dientes crecerán en exceso, no podrá comer por sí mismo, y tendremos que acudir al veterinario. Éste, les recortará los dientes a nuestro roedor y se los limará.

Como juguetes útiles para su dentadura podemos darles trozos madera sin tratar, troncos de árboles frutales, o cajas de cartón. En el mercado venden juguetes y otros objetos con esta finalidad.

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