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Por qué los perros obedecen y los gatos no

gatos

Los perros obedecen y los gatos no. No es un mito, es una realidad. Todos los amantes de los perros que alguna vez han tenido uno saben muy bien que su fiel amigo de cuatro patas suele ser un compañero obediente. Y los amantes de los gatos, muchas veces muestran su pasión por estas criaturas precisamente porque ni obedecen ni ofrecen rendición a sus dueños, sino más bien al contrario.

Hay excepciones en ambos casos, claro. Pero la norma general es que los gatos son animales más independientes y solo obedecen  cuando saben a ciencia cierta que van a conseguir algo a cambio (y les apetece). Pero, ¿te has preguntado alguna vez por qué los perros obedecen y los gatos no? Las razones y explicación a esto, te la contamos en este post…

Conducta natural y conducta doméstica

Debemos tener en cuenta para entenderlo que el hábitat natural de perros y gatos no son nuestras casas. Antes de ser domesticados habitaban ambientes salvajes en los que las condiciones eran muy diferentes y, por lo tanto, su comportamiento también era diferente.

Y es aquí donde se inicia esa diferencia tan grande entre los perros y los gatos… Y es que muchas de las conductas adquiridas en ese ambiente salvaje del que provienen están presentes, a veces en mayor y a veces en menor medida, pero están ahí.

perros

Los perros y los gatos en un ambiente salvaje

Los perros son animales sociales que viven en manada y cooperan para conseguir la comida. Y esto, marca, sin duda, la personalidad de los perros domésticos que asumen que deben tener una jerarquía social en la que estarán sus dueños.

Seguro que has visto en algún programa de adiestramiento que a la hora de educar a un perro es importante dejar bien clara cuál es el rol del dueño y del perro dentro de su jerarquía.
Una vez que el perro conoce su rol en la jerarquía, se comporta de manera cooperante, fiel y cariñosa con sus dueños, como si de un miembro de la manada se tratara.

Una situación muy diferente en un ambiente salvaje es la de los gatos, que como muchos felinos, son animales solitarios que no necesariamente precisan de otros gatos para conseguir comida, cazar o vivir.
Tanto es así que en muchas ocasiones se aseguran de comer a sus presas cuando no hay presencia de otros animales para no compartirlo.

En resumen, los perros se caracterizan porque su fuerza reside en la manada; mientras que los gatos son solitarios y sobreviven gracias a su conocimiento del ambiente y su destreza como cazadores.

Es por todo esto que los gatos son más reticentes a acatar órdenes, mientras que los perros obedecen con facilidad si se le deja claro cuál es su posición en la jerarquía.
Por supuesto, existen excepciones en ambos casos, pero de eso hablaremos en otro post. Esperamos que este os haya parecido interesante y os sirva para entender mejor a vuestras mascotas.

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